ESTÁNDAR  OFICIAL  DEL  BARDINO MAJORERO

Estándar R.S.C.E. N°: Nº 402 (No Aceptada F.C.I.)

Origen: Fuerteventura - Islas Canarias  (España)

Publicación del estándar original válido: 04.07.2011

Utilización:  Pastoreo y guarda

Clasificación R.S.C.E.: Grupo 1 Sección 1: Perro de trabajo

 

 

 

OTROS NOMBRES DE ARRAIGO EN EL ARCHIPIÉLAGO CANARIO
 
- PERRO BARDINO
- PERRO MAJORERO
- PERRO DE GANADO MAJORERO

 

 

 

I. ANTECEDENTES

 

El Perro Majorero es hoy una realidad, radicando el mérito de su conservación y pureza de líneas en los criadores y pastores majoreros, isla en la que se celebró la que se puede considerar "I Exposición Monográfica", en la plaza de Gran Tarajal, municipio de Tuineje, el 21 de abril de 1979, a la que asistieron conocidos criadores, expertos y jueces cinófilos de categoría nacional e internacional, y que vino a servir de aglutinante de los estudios que se habían realizado de la raza y, en cierto modo, fue el firme punto de partida para la gestión que desde entonces se emprendió tras el reconocimiento de esta raza canina propia de Canarias, y cuyo resultado ha sido el reconocimiento oficial del perro majorero por parte de la R.S.C.F.R.C.E. y el C.A.C.

 

 

II. ASPECTOS GENERALES

 

Utilizando la terminología popular de la isla donde el Perro Majorero se ha conservado, la apariencia o estampa es conocida por "vitola", siendo la de esta raza: Perro medio, casi cuadrado, con la grupa algo más alta que la cruz; compacto, de ancho cuello, que parece desproporcionado con su menor cabeza, pero que es precisamente lo que permite su fuerza de agarre y firmeza en la presa o mordida; recio, de marcada figura sin resaltes, al quedar sus orejas fruncidas a la cabeza. Pecho ancho y profundo, factor que facilita su gran capacidad de resistencia a la andadura, al calor y aún a la falta de agua.

Andar alegre, vivo, con firme pero amortiguado movimiento de las manos motivado por la irregularidad y asperezas de los distintos terrenos, y más sobre las abundantes masas lávicas, adaptando su paso y pisada de manera que mantiene la elegancia de su andadura, que se tensa en los trotes y vertiginosas carreras que realiza en sus tareas de pastoreo y "apañas". Particular es su forma de sentarse, sobre un lado, normalmente con la mirada atenta a lo que le rodea, como razón de ser su proverbial condición de vigilante

 

                               

III. TEMPERAMENTO / COMPORTAMIENTO

 

Dada su reconocida valentía no tiene medida del contrario o ser del que se defiende o al que, por circunstancias, tiene que atacar, sea persona o animal. Mirada brillante, firme, atenta ante la presencia del hombre alegre tratándose de sus propietarios, familias o conocidos; y recelosa, desconfiada y marcando las distancias, estando suelto o atado, ante extraños, presto a actuar llegado el momento.

Es un perro leal, muy territorial; tremendamente defensor de lo que se le encomienda. Trabaja bien el ganado, sin dañarlo y por ello se aprecia en todas las islas. Sin ser fiero, llegado el momento de actuar lo hace con arrojo y fiereza, basándose en su potencia y firmeza de la presa o mordida facilitada por su fuerte dentadura y musculación de su cuello.

IV. CABEZA

 

REGION CRANEAL:

La forma del cráneo es ancha, de cono truncado.

La dirección de los ejes longitudinales superiores del cráneo y el hocico son inclinados y ligeramente divergentes (A-E y B-A).

El contorno superior suavemente convexo (A-E).

Arcos superciliares.

La forma de sus senos frontales ligeramente pronunciados, manteniendo la inclinación en triángulo de la frente y el hocico.

Bien marcada la protuberancia de la cresta occipital.

El grado de la depresión naso-frontal "stop", poco marcado.

 

REGION FACIAL:

Nariz: Ancha, negra, inclinada hacia el interior (C-G).

Hocico: Ligeramente menor que el cráneo (B-A). Perfil acuchillado, mantiene la línea de la nariz respecto a la cabeza (C-G), siendo su forma cónica, algo trompuda, perfil naso-frontal ligeramente inclinado (A-B), al igual que la línea cráneo-facial (A-F). Mucosas color oscuro.

Labios: Recogidos, delgados y apretados, pigmentados en su exterior.

Mandíbula-dientes: Mandíbula de base triangular, potente; dentadura completa, dientes de base ancha y bien alineados, mordida en tijera, sin prognatismo.

Mejillas: Sin resaltes, lisa y ceñida a la osamenta.

Ojos: Tamaño medio, más bien pequeños, ovales. Color avellana o almendrado, admitiéndose tonalidades del amarillo al marrón oscuro; pigmentados sus bordes, normalmente en negro y también gris pizarra. Colocados frontalmente, a la altura del ángulo cráneo-facial.

Orejas: Inserción atrasada y alta, más arriba del nivel de los ojos. Su línea es irregularmente triangular desde la base a la punta, con la característica de ser plegadas, de manera que muestran los orificios de los oídos. Presenta marcadamente un doble pliegue: el primero es el que la ciñe en su base al cráneo, con una arruga tipo alcachofa; el segundo se aprecia en la punta, pareciendo tenerla partida, de forma que en ningún caso puede mantenerlas firmemente erectas.

Como posiciones normales de las orejas se presentan: abrirlas lateralmente siempre con la punta doblada; en actitud sumisa o siendo halagados las ajustan a la cabeza; en actitud defensiva o de pelea y encelados las ciñen a la cabeza y, en estos casos apenas se les distinguen, originando esa silueta en la que no sobresalen, vistas de frente o lateralmente.

V. CUELLO

 

Otra de las características del Perro Majorero es su potente cuello, en el que se destaca:

Perfil superior: Recto, no curvo, formando casi una línea inclinada con el pecho.

Largura: Bastante corto en relación al cuerpo, entre, aproximadamente 22 cm, hembra y 25 cm macho.

Ancho: De arranque muy ancho en su unión al tronco y más estrecho en la de la cabeza.

Forma: Cónica o triangular. Musculatura: Fuertemente musculado.

Piel: Apretada, sin papada.

VI. CUERPO

 

Fuerte, compacto, con línea dorsal ligeramente en ascenso hacia la grupa. Casi cuadrado o muy suavemente más largo que ancho.

Cruz: Un poco más baja que la grupa y con suave inserción al cuello.

Espalda: Línea superior recta, bien musculada.

Lomo: También de fuerte musculatura y más en reacción al inicio en la espalda.

Pecho: Costillar más bien redondeado y profundo que llega a la altura del codo o la rebasa ligeramente. Pecho ancho, aproximadamente entre 13 cm, las hembras y 14 los machos.

Abdomen: Contorno inferior algo redondeado, no flácido, ligeramente recogido.

Rabo: Colocación de inserción más bien alta.

Forma: Gruesa, redondeada, ligero apinzalamiento final.

Largo: En estado de reposo llega al corvejón.

Espesor: Pelo fuerte y parejo, no largo, se admite algo colgante o corta pelambrera en su parte baja.

Porte en reposo: De estar completa llega la ligera doblez que forma en su aproximadamente tercio final, al corvejón; de estar cortada, la punta no pasa normalmente del corvejón.

Porte en movimiento: Es otra de sus tipicidades; mover la cola hacia los lados, semienroscándola.

VII. COLA

 

Corte del rabo: En Fuerteventura es normal que a los pocos días de nacido se le corte las últimas vértebras, quitándole la “rabuja”.

Cortando no debe sobrepasar el corvejón. Como medida mínima del corte, este no debe superar el tercio del tamaño completo de la cola entre su nacimiento y el corvejón.

VIII. EXTREMIDADES

 

MIEMBROS ANTERIORES

Apariencia General: Aplomos firmes, rectos, ligeramente más cortos que el cuerpo por lo que aparece éste un poco rectangular.

Hombros: Anchos, bien musculados; ángulo escápulo-humoral abierto. Espalda, más larga que ancha, fuertemente musculada.

Brazo: Fuerte y Recto.

Codo: Pegados al cuerpo.

Antebrazo: Recto y musculado.

Pie delantero: Pies de gato, recogidos y rectos. Dedos más bien juntos, recogidos. Uñas negras, que pueden ser blancas en ejemplares calzados de este color. Esencial la presencia mínima de la llamada en Canarias “Uña de Aire”, dedo atrofiado sobre el pie, y que a veces por su tamaño o colocación lo arrastra haciéndolo usar como un quinto dedo y que presenta en forma de anilla sencilla, doble, abierta o cerrada cuyo choque las hace sonar cuando están muy desarrolladas y también como un espolón.

 

MIEMBROS POSTERIORES

Apariencia General: Rectos, bien aplomados, con ángulos abiertos. El ángulo del corvejón es de unos 140º. Ligeramente más altas que las anteriores. Corvejón no muy bajo.

El resto de las características del pie son similares a las anteriores, e iguales exigencias en relación a las “uñas de aire”, sean dobles o simples.

IX. MOVIMIENTO

 

Trote elegante y recto, sin oscilaciones ni marcha laterales, se tiende o estira en las cortas pero decisivas y rápidas arrancadas de persecución siempre con un gran poder de adaptación al irregular suelo, merced a su amortiguado pisar y a la sustentación de sus fuertes aunque no muy abiertos dedos.

Su andar es suave, distendido.

Su trote, rápido y elástico, disparado al arranque o salto. Dispuesto para el salto, vital en una isla llana pero cruzada de profusión de paredes.

X. PIEL

 

  Piel Gruesa, sin arrugas, bien pigmentada

XI. PELAJE

 

Pelo: No largo ni muy corto, fuerte pero suave y de fácil brillo al tacto. Franjas de pelos algo más largas, tipo pelambrera, se presentan en la zona baja de la cola y parte posterior del muslo. Distribución pareja en el resto del cuerpo, sin barbas, crines ni mayor largura en el cuello.

Color: Siempre abardinado o “lagartiado”, por su forma o trazado parecen franjas atigradas que pueden marcarse bien o notarse suavemente sobre capas que van del verdoso al beige, con tonalidades gris claro y oscuro, melada o almendrado, amarillenta y aún muy oscuro o negro pero siendo imprescindible se le pueda distinguir las franjas – dirección vertical a partir del lomo – citadas. La máscara, también oscura o negra. Con este tipo de capa básica se puede presentar manchas o zonas blancas: en el cuello, collalbo; en el pecho, como mancha pareja o estrellada, corvato o acollarados; en la parte inferior del pie o pies, calzado; en la punta de la cola sin cortar; cuando son viejos se les blanquea los lados del hocico como también puede presentarse una línea a veces triangular desde tras la trufa pasando por la nariz y entre los ojos, pudiendo sobrepasarlos y llegar a la cabeza. Asimismo en el vientre.

Colores no admitidos: negro parejo, sin ningún tipo de franjas; las manchas blancas en los costados y lomo.

XII. TAMAÑO Y PESO

 

Altura a la cruz:

- En los machos: 56 cm.

- En las hembras: 54 cm.

Alzada:

- Machos: 57/63 cm.

- Hembras: 55/61 cm.

 

Peso:

- Machos: 30 a 45 Kg.

- Hembras: 25 a 35 Kg.

 

Depende de la rusticidad o ligereza que tenga el ejemplar sea por trato o por su dedicación, como puede presentarse de dedicarse al pastoreo o una más estable de guarda.

XIII. FALTAS

 

En principio se consideran faltas las que se apartan o contravienen las normas apuntadas. Su valoración va pareja con el grado de desviación del estándar.

 

Faltas Graves

Orejas, anchas en la base, triangulares.

Papada en el cuello.

Lomo no parejo, ensillado y cuerpo my alargado.

Frente y cráneo planos.

Cola cortada, ser su tamaño menor de dos tercios de su largo inserción-corvejón.

Miembros no bien aplomados.

Talla que pase de los 2 cm en más o menos.

Faltas Descalificantes

Prognatismo inferior o superior.

Falta de un premolar que no sea el P1.

Cola, pasar del corvejón y enroscada sobre el lomo.

Capa: blanco no admitido y falta de las franjas.

Color negro compacto, parejo.

Cara y hocico alargados, estrechos.

Orejas erectas o enveladas.

Falta de pigmentación en la nariz.

Ejemplares monórquidos o criptórquidos.

Carácter: timidez; recogerse; retroceder o huir al excitársele; no quedar firme y a la expectativa ante situación incitadora, presencia desconocida, etc. Huir, esconderse o alejarse en estos casos, y más si luego se lanzan a atacar.

XIV. APUNTES PARA LAS PRUEBAS DE TRABAJO

 

Las actividades específicas del Perro Majorero condicionan la normativa para las Pruebas de Trabajo de las que se ofrecen, en principio, estos apuntes, que son por tanto factibles de perfilar en todos sus aspectos y que se encuadra en estas dos tareas o misiones primordiales.

XV. PASTOREO

Rapidez en "virar" - dar la vuelta o dirigir el ganado- en el pastoreo normal.

Resistencia en el trabajo de ir dirigiendo hacia los gorros al ganado ganil en las "apañadas".

Entender rápidamente las instrucciones, silbidos o señales de su propietario o pastor.

Mantenerse a la expectativa al lado del dueño marchando a su lado y atento y en más de una jornada.

Obediencia en permanecer luego cerca del ganado una vez reunido en el campo o recogido en apriscos.

 

Defectos:

Atacar o morder el ganado.

Lentitud y cansancio en estas acciones normales.

Desobediencia y tendencia a la riña dejando sus labores.

No atender la llamada caso de salir en persecución de persona o animal, conejo o ardilla, etc.

XVI. GUARDA O VIGILANCIA

En estas tareas se presentan dos alternativas de trabajo: el que el perro esté suelto o que esté atado.

Suelto:

El perro, dócil y no agresivo, conoce la zona que ha de cuidar, cercanías de la casa, del ganado, de propiedades, solares, etc., y se mantiene vigilante, echado o de pie, cambiando de actitud cuando algo o alguien extraño se acerca, entonces su postura es la de seguirlo con la mirada, no lo perderá de vista un momento, va marcando la distancia y, de llegar a la zona que considera ya de ataque el perro no se arredra, se lanzará o, caso de que haya personas tras él, en la casa, etc., ladrará ronco, profundo y continuo advirtiendo esta presencia. Si no hubiera necesidad de ello, porque no llegó a límites del espacio de seguridad marcado por el perro, seguirá vigilante hasta que se aleje por completo.

Atado:

Como es lógico, cambia la actitud, es más propenso a ladrar si alguien o algo lo alerta, predisponiéndose a actuar cuando se acercan a la zona que alcanza la cadena.

Para facilitar esta tarea se suele colocar un cable con una cadena corrediza que permite al perro no solo ejercitarse continuamente sino el abarcar más espacio de control pudiendo ampliar a su vez las acciones de guarda y defensa.

La facilidad de aprendizaje permite en ambos casos ejercitar una buena labor por parte del perro que comienza por ir ya distinguiendo a personas habituales o acciones normales de las que no lo son, aunque los hay que, por su celo en la labor de vigilancia tardan en aceptar el paso o presencia de personas poco afines, fuera de dos dueños y sus familias.

En todo caso, de no distinguir bien, por medio del oído o el olfato, a quién se le acerque puede ser motivo de un buen susto aún para persona conocida o cercana al propietario.

Esto se produce con mayor frecuencia por las noches o donde falta la luz, de ahí que sea un perro muy temido.

Defectos:

El ladrar continuamente o con frecuencia al menor síntoma de alerta o excitación.

El espantarse y alejarse estando suelto o esconderse en su caseta o "echadero" de estar atado cuando se le acerca algo o alguien extraño y más si le asustan y no reacciona "yéndose adelante".

El rehuir el encuentro o choque con otros perros, de cualquier porte o tamaño.

La desobediencia aunque éste sea un factor más de la propiedad que del propio can.

XVII. GESTIONES PARA SU RECONOCIMIENTO

 

La labor ha sido larga y, en una línea, perseverante, hasta su reconocimiento.

Se inician a principio de los años 70.

Se dedicaron a esta tarea de recuperación y reconocimiento varias asociaciones, como "Solidaridad Canaria" y "Ascan", en Gran Canaria, Asociación Protectora del Perro Majorero en Fuerteventura que tuvo su continuidad en la "Asociación Canaria Protectora del Perro Majorero Toto" que ha devenido finalmente en el "CLUB ESPAÑOL DEL PERRO MAJORERO".

OTROS APUNTES ACERCA DE LA MORFOLOGÍA BÁSICA

· LA CABEZA:

El conjunto de la estructura de la cabeza en el Bardino es la parte más expresiva en lo que respecta a su tipicidad y es que ésta define a la raza.
En el Perro Majorero la cabeza tiene que ser proporcional a las dimensiones de su cuerpo. Es de constitución fuerte, maciza y de tamaño grande, sin llegar a exagerar las formas como en razas tipo dogo.
La región craneal es ancha, con forma de cono truncado tendente a cuadrado visto desde arriba.
El ángulo formado por los planos cráneo-facial en el Perro Majorero son paralelos ligeramente divergentes, este tipo de cráneo y en función de los planos cráneo-faciales, se clasifica como ortoide.
El contorno superior es suavemente convexo. Senos frontales ligeramente pronunciados, manteniendo la inclinación en triángulo de frente y hocico, así como cresta occipital marcada.
El grado de depresión naso-frontal, que se conoce como “stop”, es marcado, pero nunca de forma brusca, y en suave declive.
La trufa es ancha, negra y ligeramente inclinada hacia el interior. La longitud del hocico en proporción al cráneo, debe ser ligeramente inferior. Nunca deben ser, como se dice en Fuerteventura, “hocicudos”, es decir, nunca debe ser igual o mayor que el cráneo. Su forma vista desde arriba da la sensación de un cono truncado, es decir más ancho en la base que en la punta del hocico, sin llegar a dar la sensación de que la punta del hocico sea fina o trompuda, ya que su hocico es ancho. El perfil naso frontal es ligeramente inclinado. Siempre tiene las mucosas oscuras, sus labios son recogidos y apretados.
El Bardino tiene una potente mandíbula de base triangular, dientes con base ancha y bien alineados, dentadura completa con mordida en tijera y sin prognatismo. Estando dotado así el Bardino Majorero de una potente mordida. El paladar es ruguso y negro.
Las mejillas son sin resaltes, lisas y ceñidas a la osamenta. Los ojos son de tamaño medio a más bien pequeños, ovales, de color marrón desde almendrado más claro a marrón oscuro, y pigmentados en sus bordes, están colocados frontalmente a la altura del ángulo cráneo –facial.
Además de estas características debe valorarse la apariencia de masculinidad en las cabezas de los machos y de feminidad en hembras. Sin embargo debe penalizase con más rigor un macho de cabeza con rasgos femeninos.
En cuanto al cuello vamos hablar de él en este apartado por la relación que tiene con la armonía del perro en el conjunto con la cabeza.
El potente cuello macizo, fuerte y musculoso del Perro Bardino es genuino, con esto quiero decir que es una característica propia de esta raza canina que hay que tener en cuenta en las labores selectivas de crianza..
Hablamos de un cuello bastante corto en relación al cuerpo, de unos 25 cm en machos y 22 cm en hembras aproximadamente ya que es proporcionado al cuerpo. La base del cuello es muy ancho en la unión con el cuerpo, esto hace que el cuello parezca una prolongación del cuerpo desde el pecho. El cuello se va estrechando desde la parte más ancha en la base de unión con el cuerpo hacia la cabeza, siendo la base de la unión del cuello con la cabeza de un diámetro similar a ésta. La unión del cuello con la cruz del animal está bien enlazada. El perfil superior es recto, formando casi una línea inclinada con el pecho. De forma cónica o triangular, siempre fuertemente musculado. La piel del cuello tiene que ser apretada y sin papada.
Todo lo que se aparte de esta descripción constituye atipicidad y un conjunto de faltas acentuadas que en estos aspectos indica la ausencia de pureza racial.

Estudio de la cabeza de "MAHOH".

 

· LAS OREJAS: 

Las orejas de esta raza canina dotan de gran belleza al perro y son parte fundamental o esencial en la armonía del conjunto del animal.
Las orejas del Perro Bardino Majorero son capaces de adoptar distintas posiciones, éstas se presentan de las siguientes formas: abrirlas lateralmente, siempre con la punta doblada hacia los laterales (cuando muestra atención o se queda atento); las ajustan a la cabeza (en actitud sumisa o siendo halagados); las ciñen a la cabeza (en actitud defensiva o de pelea también y en estado de reposo), en estos 3 casos apenas se les distinguen, originando una silueta en la que no sobresalen las orejas vistas de frente tipo en rosa, formando el alcachofado. Estos movimientos dotan gran expresividad al Perro Majorero.
El tamaño de las orejas, debe ser de reducidas dimensiones en relación a la cabeza, llegando la punta de la oreja estirada como máximo al lagrimal y como mínimo, al extremo contrario de ojo. Es decir que la oreja estirada debe oscilar en un tamaño que no sobrepase el lagrimal, llegando a ser grandes, o no llegar siquiera la punta al ojo, éstas siendo muy pequeñas.
No se amputan, su inserción es atrasada, alta y lateral, carnosas en su primer tercio y algo más finas hacia el final, su línea es irregularmente triangular desde la base a la punta. Presenta marcadamente un doble pliegue, permitiendo la característica de ser plegadas, de manera que muestra los orificios de los oídos , del tipo llamado en rosa.
Las orejas planas, caídas, con base ancha y formas triangulares, así como erectas o enveladas, no son propias del Perro Majorero, y tampoco cualquier característica que no coincida con la descripción anterior.

                Orejas recogidas mostrando el alcachofado.                                                           Orejas abiertas lateralmente.                                               Orejas ceñidas vistas de frente.

  

 

 

· EL MANTO: 

En el caso del Perro Majorero el manto tiene una importancia especial, ésta es tal que en Fuerteventura, desde antaño y transmitido a la nueva generación insular por tradición oral, a este perro se le conoce como “Bardino”. 
El único color existente en esta raza canina, por el que sabiamente llamaron los majoreros a sus perros, es el bardino. 
Donde si encontramos variaciones es en las tonalidades, existiendo Perros Majoreros con mantos desde abardinados oscuros a otros más claros. En cuanto al dibujo del manto encontramos ejemplares con franjas desde suaves a más marcadas. Normalmente los perros bardinos oscuros tienen las franjas más suaves, mientras que los bardino claro las tienen más acentuadas. Pero no hay que tomarlo como una regla ya que hay ejemplares oscuros con franjas bien diferenciadas.
Con este tipo de capa básica podemos encontrar pequeñas zonas blancas en el pecho, en la parte inferior del pie o pies, cuando algún ejemplar presenta esta característica se denomina calzado o con calcetines, pero no es recomendable que tenga mucho blanco y siempre debe ser en las regiones que hemos citado. Cuando son viejos se les blanquea algunas zonas de la cara, así como los lados de hocico, pudiendo llegar a unirse formando una máscara formada por canas en ejemplares de avanzada edad.
El perro majorero debe tener siempre pigmentadas las mucosas, así como presentar máscara oscura o negra con especial atención a los ejemplares bardino claros. 
Cualquier color que no presente las características anteriores, no es representativo en el perro majorero. Tampoco el negro parejo (o puro), ni la presencia de manchas blancas en costado y lomo.
La realidad es que hay suficientes referencias históricas y hallazgos en yacimientos como para pensar que el can de Fuerteventura, isla donde se conserva el tipo que ha determinado la raza, goza de unos orígenes muy antiguos protegidos por la insularidad. Y es que en la Isla a lo largo de los siglos siempre hubo criadores o pastores que velaron por la selección de la raza que ha llegado hasta nuestros días, siendo hoy un símbolo de la cultura majorera. 
Una de las características que se buscaban desde antaño era su peculiar manto que le da el nombre, y es que en esta raza es un carácter dominante , varios de los fenotipos de color más comunes provienen de una serie de alelos denominados Alelos de Extensión, que da un pelaje abardinado, que perfectamente está adaptado para pasar inadvertido, siendo muy interesante a la hora de las funciones de guarda. Según Roy Robinson la denominación de esta serie se basa en el concepto de que igual que los alelos A (intervienen en la distribución de la pigmentación negra y amarilla), controlan la extensión o la no extensión del pigmento negro en el manto. Y son tres alelos para la misma posición relativa (locus) de extensión

 

Denominación, Símbolo:

Abardinado, Ebr

Extensión normal, E

No extensión, e

El gen E es responsable de la extensión normal o pigmento negro.
Los otros dos genes son alelos de E. 
Ebr es responsable del color abardinado, variedad frecuente en numerosas razas. El símbolo y lugar en la tabla implica que el alelo es dominante con respecto a E. La pigmentación negra en la trufa, labios, boca y párpados permanece inafectada.
Little (1957) ha presentado pruebas irrefutables de la dominancia de Ebr (bardino) con respecto a E (Extensión Normal).
La relación de la dominancia entre los tres alelos no ha sido aún determinada con precisión, y es que hay que tener en cuenta que la variación de la expresión abardinada puede ser muy amplia . Ésta puede variar desde un abardinado negruzco u oscuro, a un bardino más claro, como ya he comentado.
Little (1957) atribuye el carácter máscara a un alelo dominante de la serie E, y describe la máscara como una superextensión de pigmento oscuro.
El Bardino presenta una piel gruesa, sin arrugas y bien pigmentada. Su pelaje es liso, fuerte pero suave y de fácil brillo, parejo y corto a lo largo de todo su cuerpo (sin llegar a ser raso, ni largo), pudiéndose presentar pelo un poco mayor en la cara interior de la zona baja de la cola, y parte posterior del muslo, pero nunca llegando a ser largo, estas regiones no pueden parecer barbas, crines, un penacho o una pelambrera. 
Según Roy Robinson, el penacho o franja de pelo más largo en la cara interior de la patas o de la cara inferior de la cola es un rasgo propio de los perros de pelo largo.
En el caso del Perro Bardino si estas regiones no presentaran una variación moderada con respecto al resto del manto, y tuvieran una pelambrera extensiva como ocurre en otras razas caninas, estaríamos tratando caracteres que han sido transmitidos por mestizaje. El mayor problema es que en diversos ensayos (con otras razas caninas), los resultados apuntan a la dominancia de la pelambrera, pero son inadecuados para explicar si la presencia o ausencia de la pelambrera es atribuible a un solo gen o si es una variación poligénica del pelo largo. Siendo esta explicación más plausible.
Tratándose de un problema que se pudiera ir fijando, hay que prestar especial atención de no incorporar ejemplares con estas características en programas de cría para no tener problemas en futuras generaciones, así como otras características que no estén presentes en este artículo.

· LAS ANILLAS, ESPOLONES O UÑAS DE AIRE:

Tras el comienzo en la década de los 70 del estudio, censo, cría, selección y fomento de la raza (para ayudar a su conservación), se rescata casi de forma involuntaria un léxico en torno a las características que de forma popular han distinguido al Perro Bardino Majorero. 
Una de estas palabras es “Anilla/as”, refiriéndose ésta a los espolones o uñas de aire que se presentan en las extremidades posteriores, presentándose como quinto y sexto dedos o uñas (quinto dedo = 1 anilla; sexto dedo = doble anilla).
Esta palabra ha generado diversas expresiones: cuando se dice “está anillado” significa que el ejemplar del que se habla posee espolones, pero sin especificar si son simples o dobles. También se dice “es doble anillado”, refiriéndose en este caso a ejemplares con sexta uña.
En los primeros estudios se confirmó, al igual que recogía la tradición majorera, que entre los ejemplares de mayor tipicidad racial había un amplio número de ellos que presentaban “doble anilla” en las dos extremidades posteriores.

Según distintos autores y estudios, la quinta y sexta uñas en las patas traseras unidas por una membrana interdigital son quizás un signo expresivo de la antigüedad de las razas que las portan.
Hay que partir de la base de que la “doble anilla” no es garantía absoluta de pureza racial. Las “anillas” representan sólo a un grupo de genes de la raza (muy importantes), pero no a todos. Como resultado de un par de cruces consecutivos de Perro Majorero con cualquier otra raza nacen ejemplares que poseen las famosas “anillas”. Por ser esos ejemplares de origen mestizo portadores de anillas, evidentemente, no significa que gocen de tipicidad racial. Hay excepciones en que ejemplares sin anillas presentan unos rasgos envidiables a muchos que son anillados (refiriéndonos a perros de genealogía conocida).
A día de hoy, entre los perros de distintos criadores, seguimos observando que aquellos ejemplares con mayor homogeneidad racial en su mayoría son “anillados”. En esta raza (al igual que en otras muchas) importa más una calidad de tipismo que una calidad netamente de construcción, ya que el tipo si se pierde es irrecuperable, siendo las “anillas” una característica más de su tipo. Hay que tener en cuenta que es mucho más fácil perderlas que conservarlas, en muchas camadas es normal que aparezca algún ejemplar con doble anilla en una pata y simple en la otra; simple en una y carente de anillas en la otra; también con doble anilla en una y ninguna en la otra.

La aparición de distinto número de “anillas” en los miembros posteriores, atribuida en este caso a las distintas combinaciones de genes de la quinta y sexta uña, permite la fácil pérdida en algunos casos de éstas. Siempre teniendo en cuenta que, como decíamos, es un rasgo de la tipicidad de la raza que hay que conservar y fomentar entre los criadores, pero nunca debe sobrevalorarse ni considerarse excluyente.
Algunos pastores y ganaderos en la isla suelen asegurarse de que sus perros tengan anillas (sean dobles o simples), pero se las amputan porque creen facilitarles así las tareas de trabajo al intentar evitar con ésto que puedan lastimárselas durante las labores con el ganado, ya que tienen que desplazarse por terrenos difíciles. Algún ganadero los prefiere sin anillas para no tener que amputarlas. Pero, generalmente, como comentábamos al principio, se prefiere de forma tradicional aquellos ejemplares anillados.
Lo más lógico y natural sería la necesaria conservación de unos genes tan típicos, dándoles la importancia que merecen y sin quitar la posibilidad del uso de algunos ejemplares que presentaran carencia de anillas, pero que este hecho fuera contrarrestado por una gran tipicidad en todo su conjunto, sólo y únicamente de forma muy excepcional en planes de cría controlados.

 

 

 

· LONGEVIDAD:

La esperanza de vida canina depende de varios factores. Entre ellos encontramos los factores ambientales, alimentarios, sanitarios…etc. que pueden influir en mayor o menor medida en la longevidad de cada ejemplar. 
En los últimos veinte años, gracias a la preocupación e interés de cada propietario por ofrecer a sus perros mejores condiciones de vida, consistentes en una mejora de sus necesidades nutricionales, sanitarias, higiénicas, desarrollo de sus necesidades físicas, etc. Este fenómeno ha derivado en muchos casos en una mayor esperanza de vida, pero por otro lado han hecho aparecer una serie de patologías propias de la vejez.
No debemos olvidar el factor genético, que juega un importante rol ya que depende de cada raza, por todos es sabido que hay razas más longevas que otras, al igual que las hay con mayor tendencia a ciertas enfermedades.

Es el caso del Perro Bardino el de un can longevo y de salud férrea. Recordemos que en el pasado sufrían grandes carencias alimenticias, la mayoría eran alimentados con el suero sobrante de la elaboración del queso, afrecho, algunos alcanzaban algún despojo cuando era sacrificada alguna cabeza de ganado, pan duro, más tarde se les empezó a suministrar el famoso “gofio para perros”, arroz, sobras de comida, etc. Tampoco se les proporcionaba la atención veterinaria que hoy en día se les pudiera proporcionar, y, en la mayoría de los casos, pasaban la mayor parte de su vida atados a una cadena y obligados a vivir bajo unas condiciones insalubres. La mayoría de los perros pertenecían a ganaderos y agricultores, gente humilde que apenas contaba con recursos para subsistir y no podían permitirse proporcionarles alimentación y condiciones de vida óptimas. Aún así siempre ha sido conocido el Perro Bardino por gozar de una salud y longevidad envidiables.
Lo realmente extraordinario es que siguen siendo activos y útiles en las funciones de guarda hasta una edad bastante avanzada. En raras ocasiones encontramos ejemplares que fallecen a edad temprana de forma natural. En el otro lado de la balanza se hallan muchos ejemplares de avanzada edad en buen estado de salud, hablamos de Bardinos de unos catorce o quince años de edad. Estando situada la media de esperanza de vida entre los doce y dieciséis años de edad, pudiéndose encontrar individuos que han superado esta media llegando a alcanzar los veinte años.

Fotografías de "TUDESCO" con 18 años (debido a la vejez había perdido ya gran parte de su masa muscular en cráneo y cuerpo) recordando el extraordinario ejemplar que fue y siendo un testimonio de la gran resistencia y logenvidad del Perro Majorero.

"TUDESCO" nació en el año 1987 (criado por y propiedad de Casto Martínez), un gran ejemplar que derrochaba tipicidad por cada uno de sus poros. Contaba con una morfología excelente, tenía una muy buena construcción craneal, un manto precioso, presentaba “doble anilla” en ambas patas traseras, su dentadura era perfecta, completa y potente, además de esto poseía también un temperamento inmejorable que lo configuraba como el mejor de los guardianes, manteniéndose siempre fiel y leal a sus amos. Tudesco falleció en Diciembre de 2006 a los diecinueve años de edad y se mantuvo activo en sus funciones de guarda hasta los catorce años aproximadamente, es a partir de esa fecha cuando comenzó su declive producto de la vejez. Aún así, casi hasta el día de su muerte, era incontable el número de vueltas y paseos que al día daba alrededor de la finca intentando supervisar su territorio.

 


El caso de "TUDESCO"es un claro ejemplo, de la longevidad y gran resistencia física con que cuenta el "Perro Bardino Majorero", siendo sin lugar a dudas ésta una de las muchas características que lo diferencia de otras razas caninas.

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